I, 8.1.3 - La Literatura Comparada según el Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura


Crítica de la Razón Literaria
El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

Jesús G. Maestro
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Índices





La Literatura Comparada según el Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

Referencia I, 8.1.3




CC0 1.0
Desde la Filosofía, es decir, como Idea (crítica literaria), la Literatura Comparada es la interpretación crítica de las Ideas objetivadas formalmente en los materiales literarios, interpretación que toma como referencia la figura gnoseológica de la relación. Desde la Ciencia, es decir, como Concepto (teoría literaria), la Literatura Comparada es la interpretación científica o conceptual de los materiales literarios, desde el punto de vista de las relaciones analógicas, paralelas y dialécticas, que entre tales materiales literarios establece el comparatista, en tanto que sujeto operatorio.

La esencia de la Literatura Comparada, atendiendo a su núcleo primigenio, a su cuerpo en constante transformación y a su curso desarrollado históricamente, se ha fundamentado siempre en la Idea de Comparación. Esta idea, que como he apuntado resulta plenamente operativa en la relación como figura gnoseológica y en el relator como instrumento científico y como sujeto operatorio, remite al concepto de symploké dado entre los materiales literarios. Es específicamente en la symploké, como relación comparativa, racional y lógica, donde se objetiva operativamente la esencia de la Literatura Comparada como disciplina académica, como metodología literaria y como crítica gnoseológica de la literatura.

La symploké es formal y materialmente inherente a la esencia misma de la Literatura Comparada. Bajo ningún concepto se puede romper la symploké cuando se realizan estudios de Literatura Comparada. Esta idea de relación o comparación, que hago legible e interpretable desde el principio de symploké, está presente en todos los autores y estudios consagrados al comparatismo. En todos excepto en los posmodernos, como tendré sobrada ocasión de demostrar. Solo adelantaré en este punto una afirmación fundamental: el discurso posmoderno se ha inhabilitado a sí mismo para el ejercicio de la Literatura Comparada. ¿Por qué? Porque ha sustituido el criterio de la comparación por el mito de la isovalencia. Ha anulado de este modo el criterio de la comparación literaria por la falacia de la isovalencia de las culturas, ha reemplazado ideológicamente la comparación como figura gnoseológica y dialéctica por una idea de identidad como retórica acrítica y dogmática, ha desposeído, en definitiva, a la comparación y a sus términos de todo valor crítico, racional y lógico. El resultado no es más que la isonomía de las ideas, la igualdad acrítica de los valores, la supresión ficticia de las normas, la disolución de los instrumentos de relación y de medición, y en suma la anulación de la razón humana. El resultado no es más que un encefalograma plano. Porque si todas las literaturas, como todas las culturas, son iguales, entonces no hay nada que comparar. La igualdad anula toda posibilidad de comparación. La Literatura Comparada, posmodernamente hablando, es inconcebible.

En consecuencia, y frente a toda tropología posmoderna, la noción de symploké está implicada en la esencia misma de la Literatura Comparada. Cito a este respecto las siguientes palabras de Friedrich von Schlegel a propósito de la literatura griega clásica:

Desgajadas de su contexto, consideradas como entidades independientes que existen por sí mismas, las diversas porciones nacionales de la literatura moderna son inexplicables. Solo relacionándolas entre sí es posible evaluar adecuadamente su tonalidad y su definición (Schlegel, 1797/1996: 40-41).

Schlegel niega aquí una concepción megárica de las culturas, como entes autóctonos e inconexos entre sí (ontología equivocista). Numerosos autores han reiterado el mismo criterio. Entre ellos, a título de ejemplo, pueden citarse las palabras de Matthew Arnold:

En todas partes hay conexión, en todas partes hay ilustración: un hecho único, una única literatura no se comprende adecuadamente sino en relación con otros hechos, con otras literaturas (Arnold, 1857/1999: 87).

Esta comparación o relación —symploké— entre términos literarios, sobre la que se fundamenta y articula todo lo relacionado con la Literatura Comparada, no es algo que se agote en sí mismo, como una figura retórica, sino que remite a la Idea misma que la justifica y hace posible. Toda comparación literaria, toda comparación entre términos o materiales literarios, ha de ser crítica, racional y lógica. La Literatura Comparada, en suma, es una forma destinada a conceptualizar materiales literarios desde criterios comparativos, criterios que por sí mismos postulan valores y contravalores, en relación dialéctica, científica y crítica.

El núcleo de la Literatura Comparada es, pues, la comparación, pero no como figura retórica, sino como figura gnoseológica, esto es, como relación. Ha de hablarse, pues, de relator, para designar, desde criterios gnoseológicos, aquella figura que, de forma específica, permite al intérprete o comparatista actuar como un sujeto operatorio al relacionar entre sí términos o referentes literarios, con objeto de compararlos críticamente, y con el fin de construir interpretaciones sintéticas entre ellos que hagan posible un conocimiento útil, y por supuesto crítico, conceptual y lógico, de los materiales literarios. En definitiva, la relación será la figura gnoseológica fundamental y específica de la Literatura Comparada, como metodología destinada al conocimiento científico y crítico de la literatura.

Ahora estamos en mejores condiciones de confirmar y de afinar la definición dada al comienzo de este opúsculo sobre la Literatura Comparada, como estudio comparativo de los materiales literarios, porque esta comparación exige una crítica de los valores, de los materiales y de las formas, esto es, una interpretación analógica, paralela y dialéctica, no solo de los materiales literarios, conceptualmente interpretados, esto es, analizados como Conceptos, de acuerdo con criterios categoriales y científicos, sino también de las Ideas objetivadas formalmente en los materiales literarios, es decir, de las Ideas interpretadas críticamente, desde las posibilidades que ofrece una Filosofía. Solo así puede darse cuenta de una formalización cumplida, conceptualizada desde criterios sistemáticos, racionales y lógicos, de los materiales literarios, dados como términos complejos (autor, obra, lector, transductor) en el campo categorial de la literatura. Así, la comparación o relación entre materiales literarios, esto es, entre Ideas objetivadas formalmente en ellos (crítica literaria), a partir de Conceptos categoriales previamente identificados (teoría literaria), procederá por analogía, por paralelismo o por dialéctica, según las relaciones postuladas se verifiquen finalmente como semejantes, afines o antinómicas.






Referencia bibliográfica de esta entrada

  • MAESTRO, Jesús G. (2004-2015), «La Literatura Comparada según el Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura», Crítica de la Razón Literaria. El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo (I, 8.1.3), edición digital en <http://goo.gl/CrWWpK> (01.12.2015).


Bibliografía completa de la Crítica de la Razón Literaria





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