III, 4.3.1.3 - Crítica a la Idea de Estética en Jauss


Crítica de la Razón Literaria
El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

Jesús G. Maestro
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Índices







Crítica a la Idea de Estética en Jauss

Referencia III, 4.3.1.3




CC0 1.0 Licencia universal de dominio público
La tercera de las tesis de Jauss expone su noción de “distancia estética”, como aquel intervalo histórico que separa dos horizontes de expectativas cuyos valores estéticos han de ser objeto de reconstrucción y contraste. El concepto de distancia estética permitiría identificar las transformaciones que experimenta un determinado sistema de expectativas, ante la recepción, conflictiva o indiscutida, por parte del público de una obra literaria, cuya concepción poética trastorna, altera o cuestiona la precedente, y de la que en todo caso se distancia de forma más o menos intensa. Pero lo verdaderamente relevante aquí no es la “distancia”, sino la Estética. ¿Qué entiende Jauss por Estética?

Sabemos, desde Baumgarten, en su obra homónima incompleta (Aesthetica, 1750-1758), que la Estética es el nombre que los ilustrados prerrománticos dieron a sus estudios filosóficos sobre la Idea de Belleza en el arte. Desde su nacimiento, su campo se consagró a la interpretación de las diferentes formas de arte, si bien genuinamente partió en exclusiva de la discriminación, hoy insostenible, entre lo bello y lo feo.

Por su parte, Jauss va a recuperar el sentido genuinamente etimológico del término estética, para hacer de él su principal valor metodológico: la estética como aisthesis, esto es, como sensación, como sentimiento, como fenomenología, en suma, de la recepción literaria. La estética será ante todo el grado de influencia, de impacto, de impresión, de pulsión, que una obra literaria concreta puede ejercer o registrar históricamente sobre un público o lector determinados.

La manera en que una obra literaria satisface las expectativas de su primer público, las supera, decepciona o frustra en el momento histórico de su aparición, suministra evidentemente un criterio para determinar su valor estético (Jauss, 1967/2000: 166).

La estética será, en consecuencia, y ante todo, una distancia, un intervalo, un hiato segregado por una obra literaria original que impacta o brota en el seno de un horizonte de expectativas que le resulta estrecho, o simplemente insuficiente, para su debida recepción o comprensión por un público en él emplazado, y que en consecuencia exige e instaura un nuevo horizonte o sistema de normas que hagan posible su institucionalización fenomenológica en la sociedad y, subsiguientemente también, en la Historia. Se trata, en suma, de un concepto de estética delimitado por la sociología y la psicología de sus receptores, por más que no renuncie nunca a la pretensión de sistematizarse de forma racional y lógica más allá de la mente y la conciencia de tales receptores.

Pero la metodología de Jauss, una vez más, disuelve (en la fenomenología) más que resuelve (en la gnoseología). ¿Por qué? Porque la mayor parte de las soluciones que da a la interpretación estética de las obras literarias son fenomenológicas, es decir, están puestas y resueltas en la conciencia de un público indiscriminado, en el que la sociología de la mayoría, en el que las masas rebeladas, deciden cuantitativamente el grado de influencia social y psicológica de una obra literaria. Son, pues, estos parámetros sociales y psíquicos los que, cuánticamente, revelan el grado de valor estético imputable a una obra literaria. Pero en realidad las cosas no son así, porque no es el público masivo, consumidor, multitudinario e indiscriminado, el que decide el valor estético de una obra de arte literaria. Es el público académico, filológico, universitario, quien lo hace, porque sólo este tipo de público dispone de los mecanismos operatorios que hacen posible o imposible la codificación estética de una obra de arte verbal. Dicho de otro modo: no es el lector, figura sobre la que está construida la teoría literaria jaussiana, sino el transductor, figura que la estética de la recepción ignora por completo, el agente o sujeto operatorio que decide, determina e impone los grados, dimensiones y valores de lo que Jauss denomina “distancia estética” y, en definitiva, la Estética de las obras literarias.

En realidad, la Idea de Estética de Jauss está embebida en una hermenéutica idealista, relativista e historicista, de corte gadameriano, que eclipsa y diluye toda posibilidad de interpretar gnoseológicamente las Ideas objetivas formalizadas estéticamente en los materiales literarios.








Referencia bibliográfica de esta entrada


  • MAESTRO, Jesús G. (2004-2015), «Crítica a la Idea de Estética en Jauss», Crítica de la Razón Literaria. El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo (III, 4.3.1.3), edición digital en <http://goo.gl/CrWWpK> (01.12.2015).


Bibliografía completa de la Crítica de la Razón Literaria




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