III, 4.3.6 - Jauss ante la exigencia de una teoría de los géneros literarios



Crítica de la Razón Literaria
El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

Jesús G. Maestro
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Índices







Jauss ante la exigencia de una teoría de los géneros literarios

Referencia III, 4.3.6



Ningún historiador tampoco consideraría histórica una exposición por géneros que, registrando modificaciones de una obra a otra, siguiese las formas de evolución propia de lírica, drama y novela.
 Jauss (1967/2000: 139).


¿Será preciso, entonces, hablar de una sola categoría en la que agrupemos juntamente la sustancia inteligible, la materia, la forma y el compuesto de ambas, en el sentido en que cabe hablar de un solo linaje de los Heráclidas, no como predicado común a todos, sino porque todos descienden de un solo antepasado? Porque la sustancia inteligible es sustancia en sentido primario, las demás, en sentido secundario y en menor grado.
Plotino, Enéadas (VI, 1, 3).



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Al contrario de lo que sucede en la obra de Friedrich Schiller (1795) y Friedrich von Schlegel (1797), en el pensamiento literario de Jauss todo intento de elaborar una teoría tipológica de los géneros literarios nunca se sobrepone a los problemas relativos a la Historia de la Literatura. De hecho, ni siquiera se deslinda puntualmente de ella. Voy a considerar aquí las ideas de Jauss sobre una posible teoría de los géneros literarios, que, no obstante, nunca llegó a desarrollar como tal.

En los diferentes procesos de interpretación literaria, hay al menos cuatro procedimientos científicos o modi sciendi que pueden utilizarse. Me refiero a las definiciones, las demostraciones, los modelos y las clasificaciones[1]. Cada uno de estos modos científicos corresponde a una disciplina literaria: 1) la Teoría de la Literatura, que se basa en definiciones (Términos construidos a partir de Términos); 2) la Crítica de la Literatura, que se articula a través de demostraciones (Relaciones construidas a partir de Relaciones); 3) la Literatura Comparada, que es posible gracias la constitución de modelos (Relaciones construidas a partir de Términos); y 4) los Géneros Literarios, que son legibles por medio de clasificaciones (Términos construidos a partir de Relaciones entre términos preexistentes en el campo categorial).

Como se ha señalado anteriormente, término es un material literario determinado (narrador, endecasílabo, entremés, novela lírica, Flaubert, Homero, el manuscrito conservado del Cantar de Mio Cid, etc., son términos del campo categorial de la Literatura). Cuando los términos literarios se construyen a partir de otros términos, dando lugar a definiciones conceptuales, estamos haciendo Teoría de la Literatura. Por su parte, las relaciones apelan a las conexiones gnoseológicas, es decir, conexiones que tienen en cuenta la lógica de las formas y de los materiales literarios, las cuales establece un intérprete o sujeto gnoseológico, en tanto que sujeto que ejecuta operaciones (sujeto operatorio). Cuando construimos relaciones entre materiales literarios diversos (el Quijote y Borges, por ejemplo, Homero y la idea de la guerra, Büchner y la libertad, etc.) para demostrar la interpretación de nuevas relaciones posibles entre ideas formalizadas en tales materiales literarios, entonces ejercemos la Crítica de la Literatura. A su vez, cuando, a partir de términos reconocidos (Dante, Cervantes, Goethe, o La Celestina, Gargantúa y Pantagruel, Hamlet, etc.), establecemos relaciones con otros términos (Joyce, Paul Auster, Vargas Llosa o La pícara Justina, Decamerone o Fuenteovejuna), procedemos, mediante la elaboración de modelos, al ejercicio de la Literatura Comparada, al establecer relaciones críticas entre términos dados en el campo categorial de la Literatura, como lo son autores, obras, lectores e intérpretes. Finalmente, cuando a partir de relaciones entre materiales literarios diversos logramos conceptualizar determinados términos, como el soneto, la novela picaresca, el melodrama, la tragedia, el haiku o el epigrama, entonces estamos construyendo (términos a partir de relaciones) una clasificación de características comunes dadas entre las partes (obras) que constituyen una totalidad (literatura), es decir, estaremos disponiendo lo que entendemos por Géneros Literarios. ¿Cómo procedió Jauss en este último punto, es decir, qué tipo de clasificaciones literarias propuso[2], en relación a qué criterios, y a partir de qué relaciones entre materiales literarios por él reconocidos estableció o identificó tales o cuales términos?

Lo primero que se constata en este punto es que, al enfrentarse a una teoría de los géneros literarios, Jauss renuncia al Término en favor de la Relación, es decir, rechaza el objetivo de delimitar conceptualmente un género literario a partir del establecimiento de relaciones entre materiales literarios diversos. Su proceder será otro: en lugar de establecer relaciones para conceptualizar y definir términos genológicos (géneros literarios), buscará la forma de justificar un enfoque o visión histórica de determinadas tendencias, corrientes o movimientos, dentro de los cuales quedarán envueltos o atrapados los posibles conceptos genológicos, que ya no serán propiamente géneros literarios, sino “itinerarios estéticos” o incluso “horizontes de expectativas”. De este modo, lo que Jauss está haciendo en realidad es establecer nuevas relaciones (históricas) a partir de relaciones (estéticas) preexistentes o dadas apriorísticamente. Dicho de otro modo, convierte lo que habría de ser una Teoría de los Géneros Literarios en una Crítica de la Literatura Comparada. Porque construye relaciones a partir de relaciones, esto es, procede por demostraciones (crítica literaria), y no por clasificaciones, lo que requeriría constituir términos (genológicos) a partir de relaciones (entre materiales literarios). Jauss fue realmente, ante todo, un crítico de la literatura, más que un teórico de ella. Aunque su mayor logro haya sido, a día de hoy, haber propiciado decisivamente el cierre categorial de la Teoría de la Literatura con la implantación del Lector como material literario de referencia. En suma, Jauss no hará genología literaria, sino crítica de la literatura. Se observará, pues, que siempre procede por demostraciones, y nunca mediante clasificaciones.

Esto explica, por ejemplo, que desde “su” interpretación de los “géneros literarios”, es decir, desde su examen histórico de determinados itinerarios estéticos, u horizontes de expectativas, Jauss postule el fracaso del ideario programático expuesto por Víctor Hugo en su Préface a Cromwell (1927) en los siguientes términos:

El experimento del teatro romántico dejó en Francia, hasta la definitiva bancarrota del género con Les Burgraves (1843), una cadena rápidamente olvidada de piezas históricas de un atraso provinciano, mientras que la novela en prosa, que no estaba prevista en el programa, contrariamente al concepto de poesía y de totalidad de Hugo, se apoderó de la actualidad histórica y alcanzó validez universal. El fracaso del drama romántico revela, por un lado (como lo indicó R. Warning en el ejemplo del Ruy Blas) en qué medida el propio Hugo quedó rezagado con respecto a su teoría anticlásica de la mezcla de estilos y permaneció anclado en una tendencia básica moralizante que cristalizó en su metafísica vulgar como antagonismo cósmico entre la “fatalité qui punit” y la “providence qui pardonne” (Jauss, 1967/2000: 120).

De un modo u otro, las principales ideas de Jauss sobre los géneros literarios se encuentran expuestas en su trabajo “Littérature médiévale et théorie des genres” (1970)[3].

No por casualidad Jauss acude a la Edad Media europea como un espacio preferido por él para exponer su pensamiento sobre los géneros literarios. El mundo medieval, desde el punto de vista de la genología literaria, representa el tramo o cauce más revuelto del río de la historia literaria occidental[4]. Jauss lo subraya desde el comienzo: “Resulta igualmente muy difícil describir la epopeya popular, la poesía de los trovadores y los Misterios basándonos en las definiciones de la moderna tríada: épica, lírica y dramática” (Jauss, 1970a/1986: 39)[5]. Jauss se comporta aquí como pescador en río revuelto, que huye de las aguas ordenadas por la normativa moderna y contemporánea de los géneros literarios, a fin de confinar en épocas precedentes sus ideas sobre la genología de la literatura. Desde su perspectiva de romanista alemán, dirige su mirada a las nacientes literaturas vulgares, en las que confirma sobresalientes posibilidades de sustraerse a las normas de toda preceptiva, tanto greco-latina como renacentista y neoclásica. Y desde esta misma perspectiva, Jauss llega a considerar las teorías genológicas de las edades Moderna y Contemporánea como críticas basadas en un “concepto pseudo-normativo de género literario”, cuya máxima expresión identifica en Brunetière. Sólo en el idealismo de Croce (1902), y en las posibilidades estructuralistas de su estilística, Jauss cree poder superar las limitaciones del mero “catálogo clasificador” (38-39) que han sido históricamente para él las diversas teorías sobre los géneros literarios[6]. Lo he indicado con anterioridad: Jauss evitará toda clasificación, y rehusará servirse de relaciones para conceptualizar términos genológicos, pero no para establecer y demostrar nuevas relaciones. Por ello, como alternativa, Jauss propone una “historia estructural de los géneros literarios”, mediante el establecimiento de itinerarios sincrónicos y diacrónicos entre las obras literarias, esto es, mediante el establecimiento de lo que sin duda serán nuevas relaciones a partir de relaciones preexistentes[7]. Éste es un procedimiento por demostraciones, construyendo relaciones a partir de relaciones (R < R), tal como opera la Crítica de la Literatura, y no un proceder por clasificaciones, tal como gnoseológicamente ha de operar una teoría de los géneros literarios, conceptualizando términos a partir de relaciones entre materiales literarios (T < R).

Apoyándose en el idealismo formalista de Croce, así como en su noción de horizonte de expectativas, Jauss condena —son sus palabras (41)— el “concepto normativo de género literario”. Jauss no quiere clasificaciones conceptuales de términos literarios: quiere demostraciones de relaciones históricas, estéticas y hermenéuticas. Jauss, en suma, quiere la libertad formal del idealismo. Y la busca allí donde la realidad de los materiales literarios más y mejor le permite conseguirla, en el maremagnum medieval. A partir de aquí, Jauss postula, con el auxilio de Croce, que toda obra literaria original constituye o inaugura su propio género literario, o lo que es lo mismo, da lugar a una serie de obras cuyas formas estéticas instituyen un nuevo horizonte de expectativas. Evidentemente, semejante afirmación es convincente, pero sólo desde un idealismo que tiende a lo absoluto, porque ningún horizonte de expectativas, ninguna serie estética de obras literarias, es absolutamente nueva, sino, como mucho, relativa y parcialmente original. No construye nada quien no está dispuesto a deshacer nada. Y no porque lo diga el público, sino porque así lo ha de acreditar e interpretar, normativamente, el crítico o transductor. Afirmar con Croce el carácter “transitorio” y “temporal” (42) de los géneros literarios no exige negar la interpretación y legitimidad de los principios normativos que hacen legibles tales géneros. De hecho, Jauss no renunciará a la lógica de la interpretación genológica, sino que simplemente reemplazará los términos conceptualizados por la Teoría de la Literatura (definiciones de los géneros literarios) por las demostraciones elaboradas por la Crítica de la Literatura y por la Literatura Comparada, mediante relaciones sucesivas y constantes, de orden histórico, estético y hermenéutico, entre materiales literarios previamente dados. No sin obstinación, Jauss insiste para ello en negar el género como una clase lógica, es decir, como el resultado de una clasificación. En este sentido, propone sustituir el uso de la clasificación como figura gnoseológica por la figura, más metafórica, plotiniana incluso, como explicaré a continuación, de familia, o serie de rasgos comunes, y que suponemos precisamente comunes por relación a un tronco del que todos parten y transforman.

Se trata de concebir los géneros literarios no como genera (clases) en un sentido lógico, sino como grupos o familias históricas. No se trata, en consecuencia, de proceder por deducción o definición, sino de constatar y describir únicamente mediante procedimientos empíricos […]. La ventaja de esta concepción es evidente, pues consiste en abordar las características generales de los géneros literarios no desde un punto de vista normativo (ante rem) o clasificatorio (post rem), sino histórico (in re), es decir, en una “continuidad” en la que todo lo anterior se despliega y se complementa en sus consecuencias […]. Concebidas como grupo o familia histórica […] las series de obras que se relacionan conformando una estructura disponen una continuidad que se manifiesta en una serie histórica […]. En suma, es posible definir un género literario en sentido no lógico, sino específicamente mediante la constitución de series, en la medida en que los textos pueden concebirse de forma autónoma, y semejante constitución podrá considerarse tanto sincrónicamente, en una estructura de elementos no intercambiables, como diacrónicamente, en una continuidad perdurable (Jauss, 1970a/1986: 42-43).

Lo que ha de advertirse desde el comienzo es que la interpretación histórica —y sus contenidos, incluidos los géneros literarios— no se conforma al margen de criterios normativos ni clasificatorios, de los que Jauss quiere divorciarse de forma explícita. Está claro que Jauss quiere sustraerse a la lógica, pero es evidente que esta sustracción es más ideal y verbal que efectiva y ejecutiva. Entre otras razones, porque lo que hace Jauss es reemplazar la lógica (conceptual, es decir, de los conceptos definitorios) propia de la Teoría de la Literatura —y de una factible teoría de los géneros literarios— por la lógica (ideal, esto es, de las ideas demostrativas y relativas[8]) propia de la Crítica de la Literatura y de la Literatura Comparada. Obsérvese que la propuesta de Jauss para una interpretación de los géneros literarios es el ideario programático de una lección de Crítica de la Literatura expuesta en el modelo de una Literatura Comparada:

La continuidad que crea un género literario puede encontrarse en el agrupamiento de todos los textos correspondientes a un género —como la fábula—, o en las series que disponen las oposiciones entre la canción de gesta y la novela cortesana, en el conjunto sucesivo de obras pertenecientes a un único autor —como puede ser el caso de Rutebeuf—, o en las manifestaciones generales de un estilo que atraviesa toda una época —como el manierismo alegórico del siglo XIII—, o mismamente en la historia de una forma métrica como el romance octosílabo, o el de un tema como el del personaje legendario de Alejandro en la Edad Media. Una misma obra puede concebirse también desde características presentes en diversos géneros. Es lo que sucede en Le Roman de la Rose de Jean de Meung, en la que se amalgaman —reunidas en el formato tradicional de la alegoría amorosa— formas de la sátira y de la parodia, de la alegoría moral y de la mística (siguiendo el estilo de la escuela de Chartres), del tratado filosófico y de las escenas propias de una comedia (en los personajes del Amigo y de la Vieja). Por otra parte, una concepción de tales características no evitará plantear la cuestión de la dominante que gobierna el sistema del texto. En nuestro caso, se trata del género de la enciclopedia laica, que Jean Meung ha canonizado de modo genial en sus formas de representación (Jauss, 1970a/1986: 43-44).

Pero la propuesta de Jauss consiste en sustituir una lógica por otra, y no en sustraerse a la lógica. Cuando afirma que “la ordenación de los géneros tradicionales y de los géneros no consagrados se manifiesta no como una clasificación lógica, sino como un sistema literario propio de una situación histórica dada” (Jauss, 1970a/1986: 47), lo que está haciendo es reemplazar la lógica del positivismo histórico por la lógica del estructuralismo formalista —del que en otras ocasiones huye explícitamente— y de la hermenéutica idealista —que encuentra en Gadamer y en Croce sus apoyos más inmediatos—.

Las ideas de Jauss ante los géneros literarios son indisociables de su concepto de horizonte de expectativas. Hasta tal punto que considera que una obra literaria estéticamente relevante lo será en la medida en que instaure, o bien un nuevo género literario, o bien transformaciones esenciales en géneros literarios preexistentes, constituyendo de este modo un nuevo horizonte de expectativas. Por esta razón, su proceder diacrónico a la hora de describir empíricamente itinerarios estéticos o series de obras constitutivas de géneros literarios consistirá en “establecer relaciones entre un texto singular y la serie de textos que lo constituyen genéricamente” (Jauss, 1970a/1986: 47). Semejante procedimiento, como resulta comprobable, es de lo más normativo que hay, pues procede mediante el establecimiento de relaciones que pretenden hacer visibles nuevas relaciones, esto es, mediante modelos (Literatura Comparada) y demostraciones (Crítica de la Literatura), en lugar de optar por la formulación de definiciones (Teoría de la Literatura) y clasificaciones (Teoría de los Géneros Literarios). De este modo Jauss cree que puede destruir o superar la concepción sustancialista que de los géneros literarios daban los positivistas decimonónicos y antes que ellos los preceptistas del clasicismo. Lo contrario a la originalidad estética e histórica de un obra literaria instauradora de un género será precisamente la máxima expresión de su automatización o estereotipo, el Kitsch

La relación de un texto concreto con la serie de textos que constituyen el género se presenta como un proceso de creación y transformación constante de un horizonte de expectativas […]. Cuando un texto se contenta con reproducir elementos típicos de un género, sin introducir nuevos materiales en los modelos ya conocidos, y de aducir una y otra vez simplemente los tópicos y los tropos tradicionales, surge una literatura estereotipada en la que se constata la degradación de géneros que en otro tiempo resultaron triunfantes […]. Se trata de textos que son la reproducción estereotipada de las características de un género. Se trata de textos que pierden su valor histórico y estético (Jauss, 1970a/1986: 49).

Pese a su resistencia a las normas, el criterio jaussiano de concepción de los géneros literarios es profundamente normativo (al basarse en su noción de horizonte de expectativas), morfológicamente crítico y comparatista (al tomar como referencia modelos y demostraciones propios de la crítica literaria y de la Literatura Comparada), y filosóficamente plotiniano, al apoyarse de modo manifiesto en la idea de tronco común o familia de rasgos genéricos (phylum). Voy a explicarme.

Las especies de un género pueden concebirse de forma distributiva o porfiriana, mediante ramificaciones, arborescencias y desmembramientos, tomando como referencia la especie, pero también puede interpretarse de forma atributiva o plotiniana, es decir, identificando un orden genético entre ellas, lo que equivale a tomar como referencia el género, en tanto que en él y a su través se engendran y generan las especies subsiguientes, desde el punto de vista de un tronco común, de una familia o phylum. Plotino (Enéadas, VI, I, 3) concebía los géneros en este sentido, el mismo que adoptará Jauss en su teoría estética de la recepción literaria, con objeto de designar series evolutivas globales, dadas tanto sincrónicamente en un sistema morfológico definido como diacrónicamente en un itinerario histórico delimitado desde criterios estéticos[9].

Consciente o inconscientemente, Jauss considera los géneros literarios desde la perspectiva plotiniana de la teoría de las esencias. De acuerdo con Plotino, las especies que pertenecen a un mismo género forman una misma familia, no porque se parezcan entre sí, analógicamente, sino porque proceden de un mismo tronco o esencia común, sinalógicamente (histórica o morfológicamente, si se prefiere). Los miembros resultantes de ese tronco constituyen una familia (o serie) cuyas ramificaciones se desenvolverán inevitablemente de forma dialéctica y conflictiva (no azarosa). La familia es la dimensión estructural de la génesis. Sin embargo, aunque estas realidades estén caracterizadas o determinadas por su origen común, como unidad o totalidad (sinalógica) primigenia, algo así no implica, de ninguna manera, que su desarrollo estructural avance como una unidad isológica onmímoda entre sus partes, es decir, conforme a una teleología preceptiva o incluso determinista, como promulgaba el positivismo histórico al que se enfrenta Jauss. Todo lo contrario, porque, merced a la interacción dialéctica entre el cuerpo y el curso de los géneros literarios, se determinará la evolución y transformación de la esencia de cada uno de ellos, incluso hasta su posible disolución (desde el momento en que hay géneros literarios que desaparecen históricamente). Esto permite explicar cómo los géneros literarios se objetivan en un desarrollo estructural, y cómo en esta evolución histórica, conflictiva y dialéctica, han de examinarse e interpretarse, sin limitarse nunca a su concepción estática, nuclear o primigenia. El conflicto es una de las formas más enérgicas y efectivas de connivencia.

Las esencias plotinianas parten de una constatación muy distinta de cualesquiera otras, en especial de las porfirianas, que han sido asumidas acríticamente por la casi totalidad de las teorías literarias que se han ocupado de los géneros literarios. Las esencias porfirianas proceden como accidentes específicos del género, mientras que las esencias plotinianas se articulan por derivación del género hacia la especie, es decir, por consecución[10]. Desde el punto de vista plotiniano, lo esencial es permanente, pero no inmutable. Quiere decir esto que las esencias plotinianas mantienen siempre una unidad intrínseca, pero se hallan sujetas a cambios evolutivos que las van modificando a lo largo del tiempo. Ambas características —lo esencial inmutable y lo esencial evolutivo— se organizan del modo que he explicado en la teoría de los géneros literarios expuesta según el Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura (Maestro, 2009). Se observará, pues, que las ideas sobre genología literaria de Jauss, en tanto que participan y confirman una concepción plotiniana de los géneros literarios, como entidades formales y materiales, cuya esencia es estructuralmente mutable e históricamente evolutiva, coincide de pleno con el Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura.







Notas

[1] Sigo en este punto la gnoseología de Bueno (1992) y la teoría de la ciencia, expuesta en sus volúmenes sobre la Teoría del Cierre Categorial, que, en lo que sigue, como he hecho en otras publicaciones, aplico a la Teoría de la Literatura (Maestro, 2007, 2007a, 2008, 2009).

[2] Como señala Bueno (1992), las clasificaciones permiten construir Términos a partir de Relaciones [T < R], con arreglo a dos coordenadas: ascendente / descendente, según el modo de construcción, y atributivo / distributivo, según el modo de estructuración. El resultado da lugar a cuatro desenlaces: 1) Las Taxonomías, que son clasificaciones descendentes distributivas (como la clasificación de los poliedros regulares, o la clasificación caracteriológica de Eximan); 2 ) Las Tipologías, que son clasificaciones ascendentes distributivas (como la tipología de biotipos de Kretschmer); 3) Los Desmembramientos o descomposiciones, que son clasificaciones descendentes atributivas (como las “cortaduras” de Dedekind); y 4) Los Agrupamientos, que son clasificaciones ascendentes atributivas (como la clasificación de las áreas terrestres en cinco continentes, o la clasificación de los vivientes en cinco reinos; evidentemente, se trata de un concepto de gran utilidad en la metodología estadística).

[3] Con todo, Rodríguez Cascante parece limitar su análisis de una posible teoría los géneros literarios en Jauss a su provocativa lección de 1967, y concretamente a la quinta de sus tesis: “Esta necesidad de historización del fenómeno literario conduce a Jauss a plantear la noción de serie literaria, que consiste en la inserción del texto en un grupo, lo cual permite conocer su ubicación y su importancia históricas en el contexto de la literatura (tesis número cinco) […]. El concepto de género literario como un sistema relacional que se rige por convenciones históricas y que permite el reconocimiento de las estructuras de las series literarias o las transgresiones a ellas, es uno de los determinantes que permite reconstruir el horizonte de expectativas, con lo cual se puede estudiar la experiencia literaria” (Rodríguez Cascante, 2002: 8-9).

[4] Del carácter heterogéneo de la genología medieval me he ocupado en mi exposición de la teoría de los géneros literarios según el Materialismo Filosófico (Maestro, 2009: 64-68).

[5] Trad. esp. mía, con cita de la pág. de la edición consultada, señalada en la bibliografía.

[6] Jauss atribuye el éxito de la teoría de los géneros literarios de Benedetto Croce a la trascendencia adquirida por la estilística como forma de interpretación literaria.

[7] Para Jauss la noción de género literario está muy próxima a la de horizonte de expectativas, “el cual —traduzco—, se constituye para el lector a través de una tradición o de una serie de obras previamente conocidas, así como por un específico modo de juzgar, como consecuencia de la aparición de una nueva obra, su género y sus reglas de juego” (Jauss, 1970a/1986: 41-42).

[8] Relativas en tanto que conectivas, es decir, que relacionan materiales literarios para demostrar e instaurar nuevos sistemas de relaciones, históricos, estéticos y hermenéuticos.

[9] Siguiendo a Bueno (1992), hablo de clases plotinianas, en atención a la proposición que Plotino enuncia en sus Enéadas (VI, 1, 3): “Los heráclidas pertenecen al mismo género, no porque se asemejen entre sí, sino porque todos descienden de un mismo tronco”. Las clases plotinianas proceden tomando como referencia la mediación de los géneros entre sí, de las especies entre sí o de los individuos entre sí, es decir, protéticamente entre miembros interdependientes de la misma clase, y no diatéticamente entre miembros de clases jerárquicamente diferentes o familiarmente dependientes (Maestro, 2009).

[10] “Las sustancias derivan de otro modo: por consecución” (Plotino, Enéadas, VI, 1, 3).







Referencia bibliográfica de esta entrada


  • MAESTRO, Jesús G. (2004-2015), «Jauss ante la exigencia de una teoría de los géneros literarios», Crítica de la Razón Literaria. El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo (III, 4.3.6), edición digital en <http://goo.gl/CrWWpK> (01.12.2015).


Bibliografía completa de la Crítica de la Razón Literaria




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