III, 4.3.3 - Ontología literaria. Los materiales literarios en la teoría literaria de Jauss



Crítica de la Razón Literaria
El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

Jesús G. Maestro
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Índices







Ontología literaria. Los materiales literarios en la teoría literaria de Jauss

Referencia III, 4.3.3





Por mucho que se diga, la validez del texto no procede de la autoridad de su autor, sino de la confrontación con nuestra historia vital, de la que ‘nosotros’ somos autores, pues cada uno es autor de la historia de su vida… 
Hans Dieter Zimmermann (1977: 72).


Moreno Pérez, Aurelio - Bodegón
Las citadas palabras de Zimmermann reflejan con viva claridad la supremacía que los estetas de la recepción otorgan acríticamente a la conciencia de un receptor que parece poder comportarse como la mente de un demiurgo trascendental. 

Negar al autor la autoridad sobre la obra de la que él es artífice para, acto seguido, expropiarla fenomenológicamente con plenos derechos psicológicos en nombre de nuestro yo más propio y personal, sobre el cual cada cual impone el copyright de su voluntad más suya y vital, es de un ilusionismo y de una egolatría en la que generaciones completas de individuos están siendo educados contemporáneamente. 

Vivir en la convicción de que se tiene derecho a todo es una tendencia muy propia de nuestro tiempo. Estar seguro de que se posee un derecho propio para interpretar lo que psicológicamente se desee en un texto escrito, en concreto normativo, y religioso, es algo que los alemanes deben sobre todo a Lutero. 

En este punto, podría decirse que la estética de la recepción de Jauss llevó el luteranismo a la Teoría de la Literatura. Las palabras de Zimmermann dan prueba de esta actitud, con la impronta, indudable, de Nietzsche. El ser humano que postula aquí Zimmermann es alguien que puede componer su propia vida a la carta: elegir la época de la Historia en la que quiere nacer, la lengua nativa que desea aprender y en la que exige ser educado, el padre o la madre que prefiere tener o no tener, el país o región en que ordena ser parido, la renta per capita en que ha de vivir, la salud que quiere para sí, etc. No veo otra forma real de que “cada uno” pueda ser “autor de la historia de su vida”. Semejante modo de vivir, ignorando a los demás, y a las antinomias que con ellos nos relacionan, sin las cuales toda existencia sería inconcebible, incluso la de la propia conciencia, implica no sólo desconocer algo tan elemental como es la dialéctica, sino algo tan evidente como es la vigilia y el uso de la razón. El ser humano no vive en su conciencia, sino, operatoriamente, es decir, fuera de ella: vive en el Mundo de todos, no en la mente de su yo

No se puede vivir soñando ininterrumpidamente. Los sueños son la venganza del irracionalismo contra la vida cotidiana, racional y civilizadora de la vigilia. Quien vive soñando no sólo vive con los ojos cerrados a la realidad, vive ante todo tramando cómo poner en peligro la vida de los demás, con frecuencia bajo la forma de la utopía, esa cara bonita que adopta la pesadilla cuando florece en la vigilia de las sociedades políticas, por boca de sus profetas y mesías. Líbrenos la vigilia de la mística del soñador.

En este apartado voy a referirme a la ontología literaria sobre la que Jauss basa su pensamiento sobre la literatura. Por ontología entiendo lo que la ontología es: el estudio del ser. Ser que será material, o no será. No hay seres incorpóreos. Los fantasmas no entran dentro de nuestro campo de investigación. Y sobre la corporeidad de la literatura ya se ha mencionado su presencia en el espacio ontológico, en los tres géneros de materialidad, de orden físico (el texto en las litografías, los pergaminos, el papel o el disco compacto; los documentos positivos sobre el autor o el lector, etc.) [M1], de orden psíquico o fenomenológico (las emociones, impulsos o experiencias anímicas y subjetivas ineludibles en toda relación con los materiales literarios, textos, autores, otros lectores, etc.) [M2], y de orden lógico, conceptual o científico (la formulación racional, crítica y dialéctica de teorías, figuras gnoseológicas, interpretaciones objetivas, etc., derivadas de los procesos de análisis y síntesis de toda investigación literaria) [M3].

La ontología literaria está constituida nuclearmente por cuatro términos o materiales literarios esenciales y determinantes: autor, obra, lector e intérprete o transductor (Maestro, 2007a). Como sabemos, el pensamiento literario de Jauss, por una parte, incide de forma unívoca en la figura del lector, entidad a la que subordina los dos entes precedentes, el autor y la obra, y, por otra parte, ignora la figura del transductor, entidad que ni siquiera se presupone en ningún estadio de la teoría estética de la recepción. En este examen de la ontología jaussiana de la literatura, voy a exponer inicialmente la idea y concepto de lector que ofrece Jauss, y, finalmente, la importancia, decisiva históricamente en la evolución de la Teoría de la Literatura, que ha tenido el pensamiento de este autor en el logro del cierre categorial de las ciencias literarias[1].







Notas

[1] La Teoría del Cierre Categorial es la teoría de la ciencia que desarrolla específicamente el Materialismo Filosófico como sistema de pensamiento. Ha sido fundamentada por Gustavo Bueno en la obra titulada Teoría del Cierre Categorial (Bueno, 1992), de la que hasta ahora se han publicado 5 volúmenes. La Teoría del Cierre Categorial concibe las ciencias como sistemas racionales y lógicos, constituidos por materiales que son identificados e interpretados como tales en la medida en que son formalmente conceptualizados y categorizados, es decir, en la medida en que la materia ontológica que constituye el campo de una ciencia determinada se formaliza y conceptualiza categorialmente dentro del campo gnoseológico de tal ciencia. Las ciencias son construcciones materiales formalmente organizadas en categorías, cuya interpretación gnoseológica mediante sistemas estables y cerrados, pero no clausurados, permite hacer del Mundo (M) un Mundo Interpretado (Mi). En consecuencia, las ciencias son construcciones categoriales destinadas a la interpretación del Mundo. Las categorías científicas, esto es, los ámbitos o dominios de las ciencias, sus parcelas o regiones, constituyen campos gnoseológicos. Dentro de cada campo se sitúan los materiales que son específicos de cada ciencia, porque sólo una determinada ciencia puede formalizarlos de modo específico dentro de su propia categoría científica. El concepto de Libertad no es objeto de la misma conceptualización, formalización, interpretación o categorización, en la Química que en el Derecho Internacional. Del mismo modo, el concepto de Intervalo no tiene la misma interpretación o categorización en Teoría de la Música que en Economía Política. Igualmente, el concepto de Transductor no es categorizable del mismo modo en Teoría de la Literatura (Teatro), que en Medicina (Biogenética) o que en Física (Óptica), por ejemplo.






Referencia bibliográfica de esta entrada


  • MAESTRO, Jesús G. (2004-2015), «Ontología literaria. Los materiales literarios en la teoría literaria de Jauss», Crítica de la Razón Literaria. El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo (III, 4.3.3), edición digital en <http://goo.gl/CrWWpK> (01.12.2015).


Bibliografía completa de la Crítica de la Razón Literaria




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