III, 4.3.2.3 - Jauss y su Idea de Literatura en el Espacio Gnoseológico



Crítica de la Razón Literaria
El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

Jesús G. Maestro
______________________________________________________________________________________________________________________

Índices







Jauss y su Idea de Literatura en el Espacio Gnoseológico

Referencia III, 4.3.2.3




CC0 1.0 Licencia universal de dominio público
El espacio gnoseológico es el escenario metodológico en el que se ejecuta la interpretación científica y crítica de los elementos lógico-formales y lógico-materiales de la categoría o parcela de Mundo que examinamos, en este caso, la literatura. El espacio gnoseológico tiene tres ejes (sintáctico, semántico y pragmático), cada uno de los cuales se organiza a su vez en tres sectores fundamentales.

El eje sintáctico del espacio gnoseológico de la literatura está constituido, en primer lugar, por los Términos que constituyen su campo categorial: autor, obra, lector e intérprete o transductor. La supresión de uno de estos elementos o Términos equivale a suprimir una parte esencial de lo que la literatura es, del mismo modo que la Medicina no puede prescindir del páncreas a la hora de constituirse como ciencia, ni la Química puede derogar la existencia del wolframio entre los Términos constituyentes de su tabla periódica. En segundo lugar, el eje sintáctico está constituido por las Relaciones que se establecen entre tales Términos (el autor y su obra, la obra y sus lectores, la obra y los críticos, la historia, la sociedad, la ecdótica, el arte, etc…) En tercer lugar, el eje sintáctico está constituido por las Operaciones que, para ejecutar las Relaciones entre los Términos, habrá de llevar a cabo un sujeto gnoseológico o intérprete.

A su vez, el eje semántico del espacio gnoseológico de la literatura está constituido por tres sectores: Referentes, Fenómenos y Esencias. Los Referentes corresponden a cada uno de los soportes físicos en que se objetivan formalmente los materiales literarios, desde el acta de nacimiento o bautismo de un escritor hasta la fijación ecdótica y filológica de un texto oral o escrito y codificado como literario. Se corresponden con el M1 de la literatura. Por su parte, los Fenómenos constituyen los contenidos de conciencia que, como consecuencia de la recepción estética de las obras literarias, ejecutan los lectores. Se corresponden con el M2 de la literatura, es decir, con su experiencia fenomenológica y psicologista. Finalmente, las Esencias o estructuras lógicas se alcanzan mediante la formulación de conceptos y criterios categoriales que permiten convertir las experiencias fenomenológicas en conocimientos científicos. Se corresponden con el M3 de la literatura.

El eje pragmático del espacio gnoseológico está constituido igualmente por tres sectores, llamados Autologismos, Dialogismos y Normas. Los autologismos objetivan las interpretaciones personales o individuales de los lectores o receptores. Los dialogismos instituyen públicamente las interpretaciones gremiales o gregarias de un conjunto o de una comunidad de intérpretes (un equipo de investigación, un partido político, un grupo nacionalista, un gremio feminista, etc.) Por su parte, las normas sistematizan críticamente interpretaciones que trascienden los prejuicios individuales y los idearios gremiales, estipulando pautas de comportamiento gnoseológico más allá de personalismos y de intereses gregarios, con objeto de superar las limitaciones psicologistas del yo y los imperativos sociológicos del nosotros.

Gnoseológicamente, Jauss actúa desde posiciones muy limitadas. Desde un punto de vista sintáctico, la estética de la recepción jaussiana discute la existencia de un término fundamental: el texto de la obra literaria, al que considera como un fenómeno que varía según el sujeto receptor que lo perciba. Con todo, postula relaciones y operaciones, que tienden a ser inmanentes y fenomenológicas, pues con frecuencia no sobrepasan los límites de la mente del receptor. Desde un punto de vista semántico, la reducción fenomenológica es sobresaliente, ya que, cuestionada la existencia de un “texto” de referencia, pese a la Ecdótica y la Filología, Jauss limita las posibilidades de alcanzar soluciones estables en el dominio de las esencias o estructuras lógicas. Incluso en este punto llega a apelar a la supuesta autoridad de un relativista como Michel de Montaigne, para proponer precisamente “la vuelta de Montaigne a la «verdad de los fenómenos» y la afirmación —unida a ella— de la exigencia estética, sensorialmente no satisfactoria” (Jauss, 1977/1986: 126). Finalmente, desde un punto de vista pragmático, Jauss apela a las normas, pero siempre como un referente idealista, porque el juicio estético se fallará indefectiblemente en el yo (autologismo) o en el nosotros (dialogismo), esto es, en el individuo o en la masa social de lectores. En este sentido, Jauss nos exige “que descubramos el mundo sensorial como espacio de la reflexión estética ilimitada” (126). Así es como el artífice de la Rezeptionsästhetik reduce lo esencial de la literatura a lo fenoménico de la experiencia. Las normas, para Jauss, son imposición del filólogo, del preceptista, del transductor, y, por lo tanto, no constituyen el modelo más adecuado para interpretar la literatura, pues lo que verdaderamente interesa en el juicio estético es la experiencia personal, determinada por la idea de placer que suscita ese texto que construye en su mente, autológica o dialógicamente, el receptor. Para Jauss, el filólogo no deja de ser, casi roussonianamente, una “mala influencia”, una razón que corrompe la libre interpretación personal, natural y gregaria.

Se comprueba así cómo Jauss fue un directo heredero de la filosofía idealista alemana, que halló en Cassirer, Heidegger y Gadamer, y acaso en el propio Jauss, su canto del cisne, en particular por lo que a la rezeptionsästhetik compete en materia de estética, de la que resulta segregado todo componente conceptual y lógico. La experiencia estética, pues, no se resuelve para Jauss en M3, sino en M2.

La experiencia estética es usada como cognitio sensitiva contra el racionalismo del reconocimiento conceptual y de la lógica (Jauss, 1977/1986: 89).






Referencia bibliográfica de esta entrada


  • MAESTRO, Jesús G. (2004-2015), «Jauss y su Idea de Literatura en el Espacio Gnoseológico», Crítica de la Razón Literaria. El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo (III, 4.3.2.3), edición digital en <http://goo.gl/CrWWpK> (01.12.2015).


Bibliografía completa de la Crítica de la Razón Literaria




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...